Las cinco partes de una comida completa

Ya sea comiendo en casa, en un restaurante o en la oficina, hay cinco elementos que no deberían faltar en nuestros platos para conseguir una dieta equilibrada. ¿Cuáles son esas cinco partes de una comida bien estructurada?

Proteínas: los ladrillos que forman los músculos

Toda comida completa debe contener una parte de proteína: una ración de, aproximadamente, una cuarta parte de nuestro plato. Las proteínas son los ladrillos con los que construimos nuestros músculos y tejidos, y son básicas para la recuperación muscular.

Las fuentes más importantes de proteína son las carnes y pescados, que podemos consumir por ejemplo al horno, a la plancha o en papillote para no sumar calorías extra a nuestros platos. En el mundo vegetal el alimento con mayor valor proteico es la soja.

Vegetales no sólo como acompañamiento

Una de las mitades de nuestro plato debería estar formada por verduras y hortalizas. Éstas nos brindan saciedad al estar compuestas de agua en su mayor parte, además de ofrecernos un bajo aporte calórico y una gran cantidad de vitaminas y minerales.

Las ensaladas son perfectas para los meses de más calor, y también podemos combinarlas con verduras a la plancha, al vapor o al horno. Una de mis formas favoritas de cocinarlas es al wok, que conserva muy bien el sabor de los alimentos.

Carbohidratos para conseguir energía

Los hidratos de carbono nos aportan la energía que necesitamos para afrontar las horas de trabajo hasta la siguiente comida. No es bueno eliminarlos por completo de la dieta, aunque sí podemos moderar su consumo y elegir opciones más sanas, como los granos integrales o aquellos que nos aporten un extra de fibra. El cuarto restante de nuestro plato debería contener hidratos de carbono.

Podemos encontrar carbohidratos en la pasta, el arroz, el pan y otros cereales como el trigo, la avena o el maíz. También las frutas y verduras contienen carbohidratos.

Elige la fruta como postre

Es posible que el postre sea uno de los momentos más conflictivos de todas las comidas, sobre todo si comemos fuera de casa: opciones dulces y sabrosas, pero también cargadas de grasas saturadas y un exceso de calorías se nos presentan en las cartas de todos los restaurantes.

Si queremos un postre saludable y rico, lo mejor es optar por la fruta de temporada. Una manzana, una macedonia de kiwi y piña, o un trozo de sandía son ejemplos sanos y refrescantes de postres para este verano.

¿Y para beber? ¡No te olvides del agua!

En verano más que nunca debemos mantenernos correctamente hidratados, y nada mejor que el agua para acompañar nuestras comidas. Si bien una copa de vino es incluso saludable, es mejor que restrinjamos su consumo a las ocasiones especiales.

Bebe agua durante la comida, y entre horas antes de que tengas sed: la sed es una señal que el cuerpo nos hace llegar para advertirnos de que está comenzando a deshidratarse. Además, el consumo de agua te ayudará a mantener una piel sana, a no retener líquidos y a limpiar tu organismo por dentro.

Ahora que conoces los cinco básicos de una comida completa, ¿los cumples todos?

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